Abstract
Los sistemas educativos dedicados al cine y la comunicación audiovisual, abrumados por la demanda imperativa de contenidos prácticos, sustentan sus planes didácticos en la aplicación mecanizada de manuales de realización audiovisual. Los alumnos, cada vez menos capacitados para el pensamiento abstracto, abordan los desafíos creativos a través de la plantilla y el mínimo esfuerzo. Los efectos de esta situación en el campo cultural son de una notable estandarización en las formas y, sobre todo, simplificación y unificación de los mensajes. Aplicando al proceso cinematográfico el modelo del argumento predicativo de José Luis Pardo, este trabajo propone y fundamenta un marco teórico basado en el desarrollo de las habilidades conceptuales y operacionales del pensamiento relacional y emocional del alumno. La hipótesis de base es, por tanto, que la enseñanza del cine ha de situarse más cercana a la de la filosofía que a la de las ciencias, y que, debido a su naturaleza compleja, debe ser observada como un proceso de creación dialéctico y temático, antes que técnico y narrativo.